No solo por la magnitud del desastre, sino por las consecuencias psicológicas que siembran en cada uno de los cientos y cientos de personas que salen de sus tierras (hechas literalmente agua), para encontrasen en cambuches improvisados, con plásticos rasgados y palos podridos, enterrados en el suelo en que antes las reses y los animales paseaban y pastaban, durmiendo sobre sabanas prácticamente a la intemperie.
Los niños quizás en su inocencia son los que menos sufren psicológicamente,(por ahora ) pues en medio de la desesperación de los adultos, recurren a cualquiera de los tantos objetos y lugares para divertirse y sacarle provecho a la situación saltando en medio de las calles como improvisadas piscinas.
Sobre todo las mujeres mayores no paran de llorar al ver como sus pertenencias entre ellas la más importante sus casas son entre una agonía lenta sepultadas por el agua y la taruya, que con ella trae nuevos habitantes a estas como los peces, babillas y culebras…
El llamado boquete es cerrado lentamente entre la desesperación, y las múltiples teorias, llenas más que de seguridad de posibles pruebas prácticas.
Con el cierre del boquete nace la esperanza para los pueblos que aun no han sido inundados, o en el mejor de los casos,para los que la situación no es tan grave aun, pero para los pueblos inundados la esperanza es solo una luz en medio de una tormenta, pues par los expertos el nivel de las aguas solo siendo positivos en que no haya mas precipitaciones, seria de dos años para que se secaren estas tierras devolviendo la posibilidad de recuperar los terrenos. ¿pero y su vida, y su fuente de mantenimiento? Pues la mayoría de estas personas viven o (Vivian) de la agricultura y la ganadería.
Muchas de estas personas alcanzaron a mal vender sus pertenencias presas del pánico,
Aprovechando así los oportunistas, como en el caso de carlos castro, un señor de campo de la cruz que ante el afán de no tener donde guardar el ganado, y frente a la preocupación de sacar a su familia vendió dieciocho reses por cinco millones, (ni siquiera la tercera parte de su valor).
Por otra parte muchos que no tuvieron la fortuna de sacar sus pocas pertenencias a tiempo, salieron rápidamente hacia la ciudad tratando de encontrar ayuda del estado, muchos sin tener donde quedarse, buscan refugios en las iglesias, colegios y casas comunales, convirtiéndolos en albergues improvisados.
El gobierno mientras tanto hace lo que puede, pero en medio de la usual burocracia en que se mueve cada asunto de este país, las ayudas o llegan tarde, o no llegan a todos los damnificados.
El problema más frecuente en las personas de afuera de la ciudad es la falta de medicinas, comida, agua potable y linternas, y para las personas de los albergues improvisados en las ciudades, lo más usual es la falta de colchonetas y comida.
Uno de los elementos mas donados son la ropa usada, llegando asi a poder cubrir un buen sin numero de personas damnificadas.
Las ayudas mas oportunas se presentan entre la comunidad que decide personalmente entregar sus donaciones, entre las que se encuentran dueños de negocios que repaten ropa, colchonetas y mercaditos entre otros.








